Que no cunda el pánico #VocaciónEsolapia – Carta 1ª Julio -

Hay quien dice que la pastoral vocacional es trabajo ingrato. Las hermanas más veteranas recuerdan que también lo era en el pasado. He oído incluso a alguna provincial y a algún obispo lamentarse por no contar con personas idóneas para cubrir ese destino en tiempos de cambios. Lo peor de todo es que también lo ven “crudo” quienes se inician en pastoral vocacional. Su sensación de soledad y despiste es generalizada.

Con esta primera carta pretendo animar a quienes andáis metidas en estos fregados. ¿Qué palabras te podrían servir de estímulo en tu trabajo? Se me ocurren éstas:

Procura no desanimarte antes de comenzar. En un porcentaje muy alto, la dificultad mayor de muchas es el propio miedo y la inseguridad ante lo que se presume como difícil e ingrato. El “enemigo primero” puedes tenerlo en casa. No permitas que esos fantasmas te amordacen y gobiernen.

Repasa de vez en cuando el final del capítulo primero del evangelio de Juan. Verás allá una serie de llamadas en cadena que legitiman el papel de los mediadores. A nadie debe extrañar que la llamada al seguimiento se transmita de unos a otros. Tú eres eslabón de esa cadena.

Trabaja en equipo. No vayas por libre. Busca la complicidad de otras que irradien deseos de seguir a Jesús. Anímalas acercándote a ellas. Hazles fácil lo que aparece como difícil o imposible. Indícales qué deben hacer: Cómo deben orar o cómo han de acercarse y hablar a las jóvenes, qué deben hacer…

Implica también a los seglares para que colaboren en la pastoral vocacional. No todos son idóneos para este trabajo y a muchos habrá que prepararles para hacerlo. Pero si buscas, seguro que darás con algún “mirlo blanco”.

Mantén un talante de humildad y sencillez. Respeta mucho. Respeta a todos. Pero no les tengas miedo. Si te lo piensas te darás cuenta de que surgen ocasiones en las que ni desentona ni es violento proponer a otras la posibilidad de entregar a Dios  la propia vida de manera radical. ¡No las dejes pasar!

Acepta con normalidad los rechazos, resistencias, negativas. No te aflijas por ello. Tampoco las juzgues por lo desagradecidas que son. Que los “noes” jamás logren acallar tu voz. Como al buen sembrador de la parábola, a ti te toca sembrar.

Crear una cultura vocacional en nuestro mundo no es siempre fácil. Se hace pasito a pasito. Todos aprendemos de todos.

PALABRAS CONTRA EL DESALIENTO. Cartas para animadores vocacionales   (Juan Carlos Martos. Publicaciones Claretianas)

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